Azúcar, cuanto menos mejor

No hay una cantidad segura de consumo de azúcar. Por mucho que nos indican desde la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria), sobre la ingesta de azúcar libre, que un 10% de las calorías consumidas podría estar dentro de unos baremos normales. 

Pero, ese cálculo no es tan sencillo, porque azúcar libre lo encontramos enmascarado en muchos de los «productos», que tomamos a diario, disfrazado con múltiples nombres, por eso cuando nos hablan de porcentajes o gramajes, está muy bien, para hacerse una idea aproximada, pero nada más. EL único azúcar que que nuestro cuerpo es capaz de metabolizar de manera natural sin que le resulte un sobre esfuerzo es el intrínseco en los alimentos como pueden ser frutas y verduras, por eso, no es necesario preocuparse p0r este «azúcar», pero si que hay que tener en cuenta un pequeño detalle, cuando esa fruta o verdura entera la transformamos en zumo, lo que hacemos es liberar el azúcar y sacarlo de su matriz, le alejamos de su «amiga» la fibra y hacemos que se convierta en azúcar libre, y nos pegue el subidón de azúcar sin aportarnos nada más.

Al comer la pieza entera, lo que estamos consiguiendo es lo siguiente, como no le quitamos la fibra que pertenece a la matriz ese «azúcar», se libera mucho más despacio, sin que se produzcan esos picos de glucosa, y a nuestros cuerpitos, les da tiempo de metabolizarla sin que produzca un efecto dañino en nuestro cuerpo.

Al ir al supermercado, y ponernos al leer las etiquetas, no debemos de dejarnos engañar por la frase «SIN AZÚCARES AÑADIDOS»,  ya que esa frase esconde muchos matices, y porque puede contener:

  • Sacarosa
  • Fructosa
  • Galactosa
  • Glucosa
  • Dextrosa
  • Sirope
  • Concentrado de jugo de frutas
  • Dextrano
  • Jarabes
  • Néctar
  • Melaza
  • Jugo de caña
  • Panela
  • Miel
  • Refinados
  • Caramelo
  • Almíbar
  • Cebada de malta

Y no darte ni cuenta de todo lo que te estás metiendo para el cuerpo. Hay muchos productos que sus primeros dos o tres ingredientes son azúcar enmascarado con estos «pseudónimos», que no te vendan motos. Aprende a leer etiquetas.

Una muy buena forma de reducir el azúcar del que si somos conscientes que tomamos, es ir reduciendo cada día un poquito ese azúcar, que por ejemplo nos echamos en el café, hasta conseguir, tomárnoslo sin nada, y poder apreciar el sabor y los matices que nos ofrece esta bebida. También os digo, que si tenéis que echar dos cucharadas de azúcar en el café, no te gusta el café. Mejor cambia de bebida. Una buena manera de hacer que ese cambio sea menos brusco, es utilizar bebidas vegetales, que suelen tener un sabor un poco dulzón ( o por lo menos a mi me lo parece), pero si te gusta el café con leche de toda la vida, prueba a ir echandote cada vez menos, y ya verás como al final, en poco tiempo, podrás tomártelo sin endulzar y disfrutarlo.

Otra práctica muy habitual, es que para que los más pequeños coman fruta, pues se les echa un poco de azúcar para que se la coman sin rechistar mucho, craso error amig@ mi@, lo único que estamos consiguiendo al hacer esto, es que tu peque cada vez tenga el paladar más acostumbrado a los sabores dulces y su umbral del dulzor cada vez le pida más azúcar y llegue un momento en el que nada de lo que coma le sepa a nada porque ese umbral está muy alto.

Por eso, es aconsejable, desde la más tierna infancia, no acostumbrarles al sabor del azúcar, ya que no es un dulzor natural, y me es igual que sea azúcar o edulcorante, ya que estaremos en el mismo caso. Yo, por eso, no uso ni una cosa ni la otra, para que mi paladar vuelva acostumbrarse a que todo le sepa a lo que le tiene que saber, sin enmascarar nada.

¿usas azúcar o edulcorante habitualmente?

Deja un comentario

Deja un comentario

Suscribete a mi blog

¡Compártelo en las redes!

Facebook
Twitter
WhatsApp
Email