Nueva moda: Test de intolerancia, ¿realmente sirven para algo?

Expertos de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas (AEDN) señalan que la sensibilidad a los alimentos no es un diagnóstico real y advierten frente a los oportunistas que hacen negocio con estos análisis.

Empezaremos diciendo que no existe ninguna evidencia científica que demuestre que estos test sirvan para algo y que los resultados que muestran sean realmente fidedignos.

RIESGOS

Como ya se ha comentado, los test de sensibilidad alimentaria, no validados científicamente, proporcionan resultados engañosos19 (hecho que puede dar lugar a la instauración de tratamientos innecesarios e ineficaces) y, en determinadas ocasiones, son potencialmente perjudiciales.

Una vez obtenidos los resultados de dichas pruebas, los sujetos son sometidos a distintas dietas de eliminación y/o rotación de alimentos. Además, en muchas ocasiones, estas pautas alimentarias se acompañan de una suplementación con vitaminas y minerales, generalmente innecesaria y sin fundamento médico. Estas restricciones dietéticas pueden aumentar el riesgo de padecer deficiencias nutricionales (en especial cuando se retiran alimentos básicos) y favorecer la aparición de cuadros de ansiedad originados por la imposibilidad de comer de todo y la necesidad de revisar cuidadosamente el etiquetado de los alimentos. Los efectos negativos en la nutrición del individuo pueden deberse a que las dietas pautadas no sean equilibradas (en función del profesional que las paute), o también, como consecuencia del grado de monotonía que pueden llegar a conducir dichas restricciones/exclusiones alimentarias.

Cabe añadir también que en las dietas pautadas a partir de dichas pruebas de supuesto diagnóstico no se hace mención alguna sobre su contenido calórico total ni a su proporción de principios inmediatos. Tampoco incluyen la práctica de actividad física entre sus recomendaciones. Por último, también debe tenerse en cuenta que las dietas de eliminación, especialmente las que son extensas, pueden restringir muchas actividades sociales y causar aislamiento.

Cabe subrayar que, según la EAACI y el informe del Comité Científico de la Agencia Española de la Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) sobre Alergias Alimentarias, para la prevención de estas posibles alteraciones y para asegurar que la dieta prescrita sea la adecuada desde el punto de vista nutricional, es conveniente la opinión de un especialista en dietética y nutrición.

INTERVENCIÓN DE LOS DIETETISTAS-NUTRICIONISTAS

Debido a que la falta de evidencia referente a este tipo de pruebas es clara, además de no estar validadas científicamente ni apoyadas por las principales sociedades internacionales de alergia, cualquier dietista-nutricionista, como profesional sanitario correctamente cualificado, debería actuar en consecuencia.

En primer lugar, ante la duda sobre la eficacia y la fiabilidad de métodos alternativos al tratamiento convencional de la obesidad, entre otras enfermedades, como los que se pautan a partir de los tests de sensibilidad alimentaria, todo dietista-nutricionista debería rechazarlos inicialmente y, ante cualquier tipo de «nuevo tratamiento de la obesidad», debería formularse una serie de cuestiones acerca de éstos. Entre ellas, es especialmente útil realizarse las siguientes preguntas: ¿Este «nuevo sistema» está apoyado en estudios científicos específicos?; ¿Cuál es su grado de evidencia?; ¿Esta evidencia ha sido publicada en revistas revisadas con sistema peer review (revisión a ciegas por parte de un experto)? Si es así, ¿se puede encontrar en una base de datos como MEDLINE/PubMed?; ¿Cuáles son los riesgos y los beneficios de su aplicación?; ¿Existen efectos secundarios?; ¿Por qué esa única prueba puede detectar o tratar tantos problemas?; ¿Cuánto cuesta?, etc., entre otras muchas preguntas6,8. De esta manera, se ayudará a comprender la diferencia entre los métodos científicos convencionales y no convencionales para el diagnóstico y el tratamiento de intolerancias alimentarias5.

Por otro lado, se debe tener presente que aunque no se utilice dicha prueba, podría presentarse un paciente que haya recibido información sobre ella y que, asombrado por sus atractivas explicaciones y expectativas, desee que se le aplique este tipo de tratamiento basado en el diagnóstico en cuestión. En esta circunstancia, el dietista-nutricionista deberá poder explicar con un lenguaje entendible por el paciente los conocimientos y la evidencia que se tiene sobre éstas en la actualidad1,14,19.

Con este tipo de actitud, los esfuerzos del paciente podrán destinarse a la utilización de tratamientos realmente eficaces, además de reducir los gastos innecesarios producidos por la utilización de estas técnicas de supuesto diagnóstico

 


EN RESUMEN….


– Los tests de sensibilidad alimentaria son técnicas diagnósticas no validadas científicamente. Estas pruebas no gozan de justificación científica y en los estudios no han demostrado ser fiables ni reproducibles.

– Cada vez más, los tests de sensibilidad alimentaria se están promoviendo para el diagnóstico y el tratamiento de procesos en los que no se ha demostrado la participación del sistema inmunitario (alergias).

– Las sociedades clínicas de referencia en alergología e inmunología clínica no apoyan la utilización de este tipo de pruebas en cualquiera de las condiciones para las que dicen tener un valor diagnóstico eficaz.

– No se considera en absoluto un método para adelgazar, y no debería utilizarse con ese fin, puesto que la pérdida de peso no depende únicamente de la restricción de alimentos basada en factores concretos, sino que responde a una conducta general determinada por la alimentación, el ejercicio físico y un estilo de vida saludable.

– Esta técnica puede dar lugar a resultados o asesoramientos engañosos y confusos, así como a la instauración de tratamientos ineficaces y, en determinadas ocasiones, potencialmente perjudiciales.

– Estos métodos pueden retrasar el diagnóstico y el tratamiento adecuado tanto en la alergia o la intolerancia alimentaria como en la obesidad.

– Los tests de sensibilidad alimentaria tienen un alto coste y, teniendo en cuenta su falta de efectividad y fiabilidad, suponen un desperdicio económico importante que el paciente podría invertir en tratamientos adecuados.

Como conclusión,  desaconsejo el uso de los tests de sensibilidad alimentaria como herramienta de diagnóstico para desarrollar planes dietéticos enfocados al tratamiento de cualquier enfermedad, como la obesidad, la alergia o la intolerancia alimentaria, o la retención de líquidos. Con todos estos datos, se hace evidente que dichos tests no tienen base científica que los sustente (una prueba supuestamente diagnóstica debería ser reproducible) ni el aval de las sociedades científicas de alergología e inmunología de referencia. Someterse a ellos conduce a un gasto económico innecesario y una pérdida de tiempo y puede poner en riesgo la salud física (por la posible restricción de alimentos básicos o por la demora en el diagnóstico de una enfermedad o en la instauración del tratamiento curativo/paliativo) y/o psíquica (por la ansiedad y el aislamiento que puede conllevar la restricción de ciertos alimentos) del individuo. Por todo ello, los especialistas en dietética y nutrición deben estar al corriente sobre la existencia, la ineficacia, los riesgos y el uso de estas pruebas diagnósticas no validadas científicamente para poder informar y prevenir a sus pacientes en caso necesario.

Si necesitas perder peso, y te ofrecen hacerte un test, para ver que alimentos debes de quitar de tu dieta, HUYE LO MÁS RÁPIDO QUE PUEDAS!!!!

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